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El narcotráfico y la guerrilla son la madre de todos los males en Colombia. Así dice la versión oficial.
Pero las estadísticas de ejecuciones extrajudiciales, homicidios sociopolíticos y desapariciones forzadas nos dicen que del total de las 31.656 víctimas entre 1996 y 2006 (1):
un 13’55% de la autoría se atribuye a la guerrilla, un 45,63% a los paramilitares, y
un 5’12% a los agentes del estado (2).
En Colombia sindicalistas, activistas, académicos o periodistas de izquierdas son considerados brazos políticos de la guerrilla y son asesinados selectivamente.
Indígenas y campesinos, ya sean propietarios o jornaleros, no son nadie y son asesinados indiscriminadamente ante los ojos indiferentes de la mayoría de la población urbana.
Gran parte de la población que habita los enormes barrios de invasión de la periferia
de las grandes ciudades colombianas son campesinos que se han desplazado para refugiarse allí en el anonimato, en tanto que uno de los tres grupos armados los ha forzado a abandonar sus tierras.
Mas información en: www.colectivomaloka.org, www.prensarural.org, www.coljuristas.org
(2) el resto de casos están siendo estudiados o sus autores no han podido ser identificados.
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